La habituación se produce a nivel del sistema nervioso, se observa en reflejos simples como la transpiración, la contracción muscular y en la actividad de grupos de neuronas. Es necesario diferenciar el mecanismo de habituación de la adaptación sensorial, que solo depende de los sentidos como, por ejemplo, la disminución de la visión frente a luces intensas. También se distingue de la fatiga sensorial o motora, que implica un cansancio en los músculos involucrados en la respuesta y no obedece a un estímulo específico.
La habituación representa una de las formas más elementales de aprendizaje. Se basa en asimilar que un estímulo no es importante porque no tiene consecuencias que necesiten consideración. Nos permite enfocarnos eliminando las respuestas a elementos irrelevantes del medio. Una de las características principales de la habituación se relaciona con la intensidad de los estímulos. Cuanto menos intenso es el estímulo, el acostumbramiento se genera más rápido. Pero si la intensidad del estímulo es mucha, es posible que nunca se genere la habituación. Otro aspecto consiste en que si luego de la habituación el estímulo deja de producirse, la respuesta se recupera al menos en forma parcial cuando reaparece. También podemos mencionar que si esta recuperación de la respuesta espontánea sucede repetidas veces, se potencia el proceso de habituación y se realiza más rápidamente (Facundo Manes).
El sistema vestibular juega un papel integral en el proceso de habituación. Junto con los estímulos visuales y sensoriales, los diminutos órganos vestibulares del oído interno envían señales a tu cerebro para que éste pueda determinar la ubicación de tu cuerpo en el espacio.
Imaginate las primeras noches en tu nueva casa, la estación de tren está a una cuadra…
Los primeros días sentís que tu vida es miserable, el ruido interfiere en tu descanso y por ende en todas tus actividades diurnas. Luego de un mes , si no te has mudado, te habrás habituado el ruido y dormirás placidamente.
Los ejercicios de habituación vestibular más comunes involucran el cambio de posiciones, seguimiento visual, marcha y otros muchos desafíos que harán que tu cerebro aprenda aquello que más le conviene para tu salud física y mental.

Lic. Karina Morales